El pulpo es capturado en la costa Ártabra, entre Ferrol y Cedeira.


Se comercializa sin eviscerar (tal como sale del mar para que no pierda ningún sabor) y congelado en bolsas individuales.

El motivo de venderlo congelado es porque en fresco quedaría demasiado duro al cocinarlo.

Antiguamente el pulpo se “mazaba” (golpear) antes de cocerlo para romperle las fibras de su carne y así ablandarlo. Es evidente que por la complejidad del proceso, esta costumbre ha perdido arraigo, teniendo el proceso de congelación los mismos efectos sin que el pulpo pierda calidad.